viernes, 12 de mayo de 2017




Entre Ríos, docentes en situación crítica.


A fines de abril el INDEC informa que el costo de la Canasta Básica Total (CBT) -que marca la línea de la pobreza- ascendió en marzo a 14.090,52 pesos para una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores de edad. Un monto que reflejó una suba de 3,05 por ciento respecto a febrero pasado.

Si tenemos en cuenta esos datos y los sueldos docentes en cada provincia: En la provincia de Santa Fe, un docente que recién se inicia va a cobrar en julio $15.186. En Entre Ríos, el mismo docente cobrará $11.400 (hoy 9.600$ en Entre Ríos) Realidades disimiles evidencian diferentes prioridades políticas y, dejan al descubierto la fragilidad de la docencia entrerriana, en un contexto de lucha que parece sin fin. ¿ Cuanto vale la tarea de un educador?

Estamos a mitad de mayo y las demandas siguen sin respuestas. 
En el mes de marzo CTERA, convocaba a un paro nacional de 96 horas, por “el incumplimiento del Ministerio de Trabajo de convocar a la paritaria nacional docente”, los “numerosos conflictos provinciales” y los “techos salariales” (Análisis Digital; 11 de marzo de 2017).








Diferentes episodios fueron sucediendo en el transcurso de estos meses:

En el inicio de abril miles de docentes fueron víctimas de abrumadores descuentos en sus salarios de marzo. 
Este problema venía sucediendo desde fines de 2016, cuando la provincia tercerizó el sistema de liquidación de sueldos docentes en manos privadas (empresa LEMONDATA S.A.). 

Sin embargo se agravó en abril de este año, cuando las liquidaciones con descuentos arbitrarios, dejó en situación crítica a más de 13 mil docentes. “Hay 741 directivos de escuelas que no cargaron el sistema SAGE” (Periódico La Calle; Concepción del Uruguay, 12 de abril de 2017).

Las reducciones arbitrarias en los haberes, se reiteran con la liquidación de abril, con innumerables casos de irregularidades y descuentos indebidos.

A la fecha, luego de varias negociaciones, el Estado Provincial ofrece un 23, 5 por ciento, en cuatro cuotas, aludiendo que es “el máximo esfuerzo” que puede asumir. Esto muestra un duro contraste con el incremento del 40% a los funcionarios de gobierno en octubre del 2016 y el aumento del 35% otorgado a principios de 2017.

Por todos estos motivos manifestamos preocupación y solidaridad frente al reclamo de los docentes entrerrianos, que tras meses de lucha, no sólo no consiguen cerrar un salario mínimo que alcance a cubrir lo requerido para no estar debajo de la línea de pobreza, sino que además, se ven privados al legítimo derecho a recibir la remuneración correspondiente por el trabajo ya realizado.

Tomas y acampes en Departamentales del interior, trece días de toma en el Consejo de Educación provincial, asambleas e innumerables movilizaciones. Como contrapartida e intimidación policial en las escuelas, imposibilidad de acceder al Consejo de Educación, blindaje policial para hacer trámites en el organismo central, promesas e incumplimientos por parte del gobierno provincial.

Es preciso aclarar que estos descuentos están directamente relacionados a la mala liquidación de salarios y no a los paros, motivo por el cual muchos docentes de nuestra provincia han cobrado en abril, el 50%, el 30% del sueldo y en algunos casos, no han cobrado nada, con las dificultades que esto acarrea. Estas “equivocaciones graves” aún no se han resuelto.





Actualmente (hoy 12 de mayo) aún cientos de docentes entrerrianos continúan sin haber percibido el salario de marzo completo. 

Recordemos ademas que, a con una pérdida del 10 % en el poder adquisitivo de los salarios del año anterior, se comenzó a exigir para este año un 25 % , que debería totalizar un 35 % para equiparar con la cifra devaluada en 2016. 




Ante el reiterado incumplimiento por parte del Estado y la falta de respuestas de quienes deben velar por los derechos del conjunto de la cuidadanía, solicitamos a los responsables políticos investigar las irregularidades ocurridas y arbitrar los medios para el efectivo pago de salarios completos, en tiempo y forma. 


Asimismo, desde esta red, solicitamos brindar tranquilidad a la docencia y garantizar las condiciones requeridas para el trabajo de enseñar y aprender en las escuelas públicas de nuestra provincia.


Red Escuela , transmisión y vínculos intergeneracionales. Entre Ríos, mayo 2017








viernes, 5 de mayo de 2017

Educación y Alteridad


En el marco del Proyecto de Cooperación Internacional Formación de Profesores y Políticas de Alteridad, entre la Facultad de Ciencias de la Educación, de la UNER y la Facultad de Formación de profesores de la UERJ, miembros de esta red compartimos con profesoras de ambas facultades una experiencia en la Escuela de Educación Integral N° 1 Zulema Embon.


Imágenes y extractos de algunos testimonios reseñados por María Rosa Wetzel (Miembro de la Red: Escuela, Transmisión y Vínculos Intergeneracionales).




Daniela, la Directora comienza a narrar descriptivamente aspectos ligados a la situación estructural de la institución:

“La Escuela Integral N° 1 Zulema Embon posee dos sedes, acá funciona desde hace unos 35 años, ésta es la antigua Casa de los Gobernadores, la otra sede está en Calle Villaguay 476 de la Ciudad de Paraná.
Desde el año 2016 cuenta con el Centro de Estudiantes, el mural que se puede ver al frente se realizó en esa ocasión.
Actualmente tiene 130 alumnos, 70 tenemos acá y 60 en la otra sede.
El Equipo Directivo está conformado por el cargo directivo y dos vicedirectoras, acá en la Vicedirección se encuentra Betiana Cabrera, la Maestra Integradora es Judit Ramírez; también posee la escuela un Equipo Técnico.
La institución cuenta con seis espacios de Formación Laboral (Huerta y Granja, Auxiliar de Cocina, Auxiliar de Panadería, Albañilería, Herrería y Carpintería y Animales de Granja), aunque sólo cuatro de ellos otorgan certificación laboral.
Algunos aportes provienen de Nación; actualmente fuimos seleccionados por Toyota, una empresa privada, nosotros elaboramos un proyecto sobre la construcción del vivero, con los fondos obtenidos podremos poner en marcha el mismo.”


Dialogando con los estudiantes, sobre las inquietudes e intereses que los congregan a concurrir allí, Nahuel comenta:


" Acá me enseñan a leer, escribir, sumar, restar, aparte me enseñan a conocer la plata, me gusta la escuela porque está en el campo".


Con respecto a sus expectativas expresa:
"Me gustaría trabajar en una panadería hacer un kiosquito y vender mis propias cosas".


Verónica, Maestra Laboral de Cocina explica:
"Trabajar acá es un desafío diario, de esfuerzos y logros".





Norma, Maestra de Sección de Primer Nivel, 2° y 3° trayecto enuncia:
“Me movilizan muchas cosas, venir a la escuela me gratifica porque los chicos ponen mucho entusiasmo e interés en aprender; cada día que vengo es un nuevo desafío, para lograr con ellos la superación.”



Daniela, Directora, con gran efusividad comenta sus expectativas:
“Que cada alumno pueda realizar la mejor y posible trayectoria educativa, que puedan insertarse en el espacio laboral.Cuando estás acá y ves las potencialidades de los chicos, uno tiene que avanzar, ver las posibilidades individuales y trabajar en función de ellas, estoy feliz de trabajar acá.
Siempre digo y me siento sorprendida por los recursos que tiene esta escuela; por esta razón no podemos quedarnos porque nos falta o un docente o algún elemento para la clase, nosotros con lo que tenemos estamos abiertos, siempre articulando con otras instituciones.
Se han logrado muchas cosas, las chicas del equipo técnico están en contacto permanente con otras instituciones.(...)"








Reseña sobre el Encuentro Internacional: Educación Inclusiva: Ensayos, experiencias, narraciones. 2 de mayo FCE-UNER

Compartimos la nota realizada por ACI.  Gracias por acompañarnos una vez más.

http://www.fcedu.uner.edu.ar/?p=19266


sábado, 25 de febrero de 2017

La educación vuelve a ser tapa de los medios

La educación vuelve a ser tapa de los medios

Comenzando el mes de febrero la educación argentina vuelve a ponerse en discusión. Como en tantos otros veranos, ocupa un lugar preferencial en los medios de comunicación –radios, tv, periódicos, portales de noticias, redes sociales, etc.– pasando a ser un condimento más dentro de la red informativa que, cotidianamente, merodea el territorio nacional.
Por estos  días, los gremios de trabajadores educativos empiezan a hacerse visibles, poniendo voz a los reclamos de la docencia argentina que brega por el incremento de los magros salarios y mejores condiciones de infraestructura y estabilidad laboral.












        En el caso particular de Entre Ríos, la situación se agrava por el estancamiento salarial que los trabajadores de la educación venimos sufriendo desde hace ya muchos años. Entre Ríos está en el piso de la escala  salarial nacional y sólo se mantiene (gracias a la defensa acérrima del colectivo docente) como punto a favor en relación con otras provincias el 82% móvil para los maestros y profesores jubilados ,aunque este derecho sufre el pago por fuera del básico de buena parte del salario.
Retrotrayéndonos a los últimos inicios del ciclo lectivo,  éstos no han sido sin lucha. Aún en el escenario de paritarias nacionales, la realidad de pauperización salarial nunca fue saldada. Es decir, aún en 2015 y 2016, los salarios de los docentes entrerrianos cerraron, una y otra vez, muy por debajo del de provincias vecinas. La disparidad en la escala salarial demuestra que los trabajadores de la educación en Entre Ríos seguimos estando en una situación de injusticia y de vulneración de derechos, incluso en comparación con situaciones que se presentan en el marco de la tan proclamada “Región Centro”.


Demandas no atendidas se reiteran con distintos matices en el inicio de cada ciclo lectivo. Demandas estructurales que dan cuenta de las  dificultades edilicias y que han sido acreditadas por los directivos a través de reiteradas peticiones, destacando la necesidad de atender la ampliación de los espacios físicos, refacción de la red de agua y  luz, reparación de techos, paredes y aberturas, pintura interior y exterior, llegando a darse casos en los que, con espacios verdes extremadamente amplios, al no contar con personal de maestranza, se requiere la limpieza del predio escolar. Como puede observarse, los aspectos mencionados son esenciales para el óptimo funcionamiento institucional, procurando mínimamente atención y mantenimiento por parte del Estado.


            En la dimensión curricular y en el plano de la formación, el Programa Nacional de Formación Permanente ‘Nuestra Escuela’ (PNFP) genera cierta ambivalencia. Hagamos memoria: por una parte el Componente N° 1, denominado institucional, apareció en medio de un clima brumoso a la hora de hacerse efectivo en las instituciones seleccionadas –sin razones claras acerca de las opciones escogidas y sin participación colectiva de los actores territoriales; por otra, los “facilitadores”, capacitadores cuya trayectoria y formación no siempre estuvo a la altura de su función y cuya selección no supuso convocatorias abiertas, sumó desconcierto y fragilidad a la propuesta. Así, lo que se pretendía un derecho  a la capacitación en servicio, reclamada por el colectivo docente y acordada en paritarias como el programa Nuestra Escuela, terminó librada al azar de  los recursos y vaivenes jurisdiccionales.
La tan ansiada capacitación, llevada a cabo en “días Institucionales” con suspensión de clases destinados a tal propósito, en algunos casos, resultó una carga más para los directivos de las escuelas, que debían destinar recursos y tiempos para realizar el trabajo de contextualizar el material enviado a las diversas  realidades institucionales.
Los trabajadores en cargos jerárquicos no sólo debían conducir las escuelas, con toda la responsabilidad que ello implica, con escasos recursos, obedeciendo decretos y resoluciones que los colocaban en un frente de conflicto cotidianamente; sino que además debían “preparar clases de capacitación de Nuestra escuela, tomando el material que enviaban de Nación”, para así cumplimentar las instancias. Por otra parte, nunca se sabía si correspondían a una cohorte, a dos, o hasta que el año culminara.
El Componente N° 2, considerado de formación específica, fue recibido con cierta algarabía. Si bien hubo instancias valiosas –con participación de universidades y algunas propuestas nacionales de carácter virtual– a la hora de incorporar a los destinatarios, muchos colegas quedaron en el camino por motivos diversos, incluso tecnológicos, porque no podían ingresar al sitio, o porque ante la copiosa cantidad de materiales sugeridos se vieron superados en sus posibilidades efectivas y materiales de seguir el ritmo propuesto. En algunos casos, los tutores mostraron escasa experiencia y poco conocimiento del trabajo en territorio. Estos factores provocaron que muchos docentes en silencio, dieran marcha atrás con las  capacitaciones y especializaciones.
Así planteadas, estas instancias, ¿realmente significaban espacios de formación y de aprendizajes para los docentes? ¿Proveían de herramientas o estrategias para mejorar la enseñanza? ¿Los sitios de producción colectiva de conocimientos aportaron a los resultados esperados. Más allá de las buenas  intenciones político-pedagógicas, que no debemos desvalorizar, ¿logró el programa, los  propósitos que exponía en sus Módulos?, ¿el proyecto institucional mostró algún impacto beneficioso a partir de las mismas?





       Al ser obligatorias, las reuniones organizadas en el marco del Programa Nacional de Formación Permanente muchas veces significaban una “provocación al malestar docente”. Se sabe que los aportes teóricos, aunque valiosos,  no alcanzan a dar respuestas a las necesidades urgentes. Cuando el techo se caía a pedazos en muchas instituciones, literalmente, muchos de los planteos propuestos nos resultaban ajenos. Escuelas sin aulas, con paredes electrificadas, escuelas incendiadas, escuelas sin baños, escuelas sin agua, escuelas sin recursos. Escuelas con y en urgencias permanentemente, reclamaban otras respuestas.
Docentes desanimados ante una realidad que se dirimía entre voluntades políticas y batallas sindicales. ¿Cómo y quiénes evalúan los efectos de  estas políticas de tamaña inversión?  ¿Quiénes evalúan la prioridad de un programa por encima de otros, o de mejores condiciones salariales para todos los docentes?
 Mientras el ciclo lectivo 2016  terminaba, la realidad carcomía la esperanza y empeoraba cada día. Las promesas de campaña se volvieron palabras vacías, en las que ya nadie creía. Promesas del fin de los flagelos que la educación debía enfrentar: “pobreza cero, igualdad de oportunidades, combate al narcotráfico y unión”. Promesas de “diálogo, desarrollo y crecimiento”,  terminaron siendo sólo ajuste y recorte. Promesas de calidad educativa, de innovación, y de reconocimiento a la tarea docente. ¿La educación por fin se ocuparía de educar? ¿Es posible recuperar la centralidad de la enseñanza, con un salario docente por debajo de la línea de la pobreza? Con recortes y ajustes en presupuestos para educación, la educación como derecho parecería en retirada.
Recordemos que a nivel ministerial se produjo la supresión y recortes de fondos de programas socioeducativos, el cierre de una serie de propuestas de formación, como programas  específicos. Aún con deficiencias y  limitaciones en contexto, estos programas tenían el propósito de ampliar posibilidades y reponer derechos vulnerados. Se derribaron propuestas como el Programa Conectar Igualdad (una política que intentaba ampliar el acceso a la tecnología digital, no obstante  haber  sido poco provechada en muchas  escuelas donde los directivos no pudieron instalar el Aula Digital Móvil, una tarea que muchas veces excede sus posibilidades.)
Ya en el último tramo del ciclo lectivo 2016, el mes de octubre se divisaba como un período marcado por la desazón y el malestar que había dejado el Operativo Aprender. Por aquellos días, desde esta  Red de Estudios Escuela, transmisión y vínculos intergeneracionales –recientemente creada–, este espacio de discusión colectiva, se manifestó el fastidio de gran número de ciudadanos, frente a este mecanismo de evaluación generalizado: “Con el Operativo Aprender 2016, se vuelven a instalar las evaluaciones estandarizadas, negando las trayectorias diversas y plurales de los estudiantes, al ponderar resultados, que sólo reivindican el mérito de los mismos.”, contando con la adhesión y apoyo de distintos sectores y seguidores de las redes sociales.






      A pocos días de comenzar el año escolar 2017, mientras los docentes renovamos apuestas y entusiasmos para el encuentro con nuevos grupos de estudiantes,  nos preguntamos: ¿Cómo están nuestras escuelas? ¿Están estas condiciones para la enseñanza, garantizadas por el Estado?. ¿Serán las mismas líneas las que sostendrán la formación y actualización docente?, ¿con qué recursos?, ¿cómo se sustentarán las trayectorias escolares en los diferentes territorios entrerrianos?
Si quienes deben representarnos, se silencian o negocian frente a cada nuevo escenario, si se priorizan batallas que no significan prioridades para el conjunto de la docencia, si se sesgan las reivindicaciones necesarias según el color partidario de quien nos gobierna, lo que queda  es un escenario de desamparo y preocupación.
Ante la indiferencia estatal, con escasas expectativas de  mejoras en el panorama educativo, sabiendo que en pocos días se producirá  el retorno a las aulas, se vuelve imperioso seguir pugnando por los derechos construidos y por  la concreción de lo pendiente: salarios acordes al costo de vida, estabilidad laboral, formación docente continua, condiciones edilicias dignas, incremento en los recursos financieros para efectivizar mejores condiciones en la enseñanza y en el servicio alimentario, entre otras numerosas demandas.
Sin olvidar que históricamente las conquistas educativas han sido el resultado de innumerables luchas y expresiones colectivas, tornándose en el combustible que mantiene viva la llama de la ciudadanía argentina, como educadores no podemos claudicar. Sólo continuar diciendo presente en cada lugar, trabajando incansablemente contra el desamparo de nuestros niños y jóvenes. Sabemos que sólo es posible hacer confianza en el futuro –desde las decisiones que tomamos hoy– en el vínculo que juntos podemos construir, en un espacio común y participativo, en la apuesta plural por la concreción del derecho a la educación pública. Es por esto que queremos, trabajamos y bregamos ante quienes tienen la responsabilidad, por  una educación pública que se proyecte hacia un horizonte de mayor calidad, justicia y  e igualdad.

Red de Estudios: Escuela, transmisión y vínculos intergeneracionales

Entre Ríos, 18 de febrero de 2017.-